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LA HERENCIA DE CAROLINA AMAYA

Es sábado. Me despierto a eso de las 9 de la mañana, y me pregunto ¿qué es lo que voy a escribir acerca de la charla que dio Carolina Amaya sobre «Heritage» (Herencia)», para la decimoctava versión del capítulo de Creative Mornings/Bogotá?           
De acuerdo a algunas de sus palabras, trato de recordar si soñé algo, pero nada; sueño muy poco y cuando lo hago mi subconsciente parece ingerir alguna sustancia alucinógena dando pie a sueños repletos de imágenes surreales y confusas, sin ningún tipo de edición o hilo conductor.  
Aun acostado, cierro los ojos ocasionalmente, esperando a que un sueño repentino me atrape, mientras me auto-planteo otra pregunta ¿Qué o quién me ha dejado un gran legado/herencia? 
Le doy vuelta a la pregunta unos segundos, y me respondo mentalmente: «Las letras».  Creo que eso es la más sincera herencia que me ha dejado el mundo; cuanta novela, libro, ensayo, columna, noticia con la que me he cruzado, y de las cuales he podido sacar algo positivo. 
¡Pero basta! No quiero hablar más sobre mí, sino acerca de la charla que nos dio Carolina Amaya; una mujer que más allá de su belleza física, desprende una muy buena energía.   
Para esto me basaré en los apuntes que tomé en mi libreta, que en algún momento perdieron cualquier tipo de orden que les quise imprimir. Esto no importa, a veces del caos también podemos recoger cosecha; así que el siguiente será el mapa de navegación para este escrito:


El «nametag» que los organizadores de Creative Mornings/Bogotá nos dieron en esta ocasión decía «Yo vengo de…». La frase o pregunta implica cosas muy obvias, como el de una mujer que decía “yo vengo de una noche loca”.  La observé y se veía de una sola pieza, ¿Cuál será su significado de noche loca?; o el de un hombre que no se complicó y escribió «Yo vengo de mí casa»; pero realmente  ¿Hasta qué punto nuestra identidad se define de acuerdo al lugar del cual venimos? Y para la explicación que dio Carolina en su charla, en parte alcanza a aplicar el conocido refrán «Aunque la mona se vista de seda mona se queda».     
Considero que la presentación de Carolina también fue un sincero y sentido homenaje a su ya fallecido mentor Armando Villegas, quien, según ella, le infundió siempre las siguientes palabras: «Carola, para valorar tus obras debes valorar tus raíces».

El Maestro Villegas le dio todo un significado conceptual a la bandera de Colombia, con las tres franjas de colores primarios. La franja roja, con unos reptiles primarios, equivale a la evolución de la mentalidad de los mismos.  La azul corresponde a una transición, donde dichos reptiles intentan subir a otro estado.  Por último esa evolución se refleja en las aves ubicadas en la franja amarilla, con el colibrí como símbolo de libertad absoluta. Por tal razón estos colores siempre están presentes en todas las obras de Carolina.  

Su apuesta artística pretende mostrar cómo los colombianos debemos sentirnos orgullosos de lo que somos y de dónde venimos; sin dejar de ver lo que está ocurriendo en el exterior, pero siempre teniendo presente que la respuesta se encuentra en nuestra patria. Carolina afirma que esto nos lleva a: «Crear identidad, aceptando lo que somos para saber a dónde vamos».    
También mencionó que «debemos reconocernos como lo hace el caracol», animal que rectifica sus pasos para poder seguir avanzando. La artista relacionó esta idea con una frase del pintor Joaquín Torres García (otra de sus grandes influencias) «para saber pintar debemos aprender a ubicarnos en la grilla».    
Carolina también agregó que no podemos evitar reconocer la violencia dentro de la que se encuentra enmarcada nuestra cultura. Una vez reconozcamos la realidad, de dónde venimos y todas las variables que definen nuestro entorno, nuestro proceso creativo será mucho más sincero, pues «la cultura se puede integrar sin miedo». De igual manera hizo énfasis en que «de nosotros depende cambiar la realidad».    


Otro punto muy importante que dejó claro, fue la importancia de los sueños en toda su obra y diario vivir; si nos fijamos bien, estos dos últimos aspectos llegan a ser lo mismo, pues se alimentan constantemente el uno del otro.  
Un proyecto en el que dedica gran parte de su tiempo, es la elaboración de un libro, donde a través de más de 500 escritos, narra sus sueños y la relación de estos con sus cuadros.   

Tras finalizar la charla, llegó la sección de preguntas, las cuales Carolina respondió de forma despreocupada; incluso la de un asistente quien a través de una crítica constructiva, antagonizó uno de sus puntos de vista.  Qué bueno que espacios como Creative Mornings/Bogotá, fomenten una libre discusión, donde a todos se nos permite expresar lo que sentimos y pensamos. 



Los asistentes no paraban de preguntar, lo que evidenció la conexión que logró Carolina con el auditorio, el cual se encontraba completamente lleno, incluso con personas sentadas en el piso.  
Agradecemos nuevamente a LCI Bogotá, por el acompañamiento incondicional desde la creación del capítulo en Bogotá, a SocialColectivo por impulsar continuamente esta iniciativa y a Artesanos por brindar un desayuno muy rico, para más de 100 asistentes.
Esperamos que nos puedan acompañar para la charla programada para Agosto 15, enmarcada en el tema global el cual será «Failure», y que estará a cargo de Camilo Fidel López y Alejandro Cárdenas, fundadores de Vértigo Graffiti.


 
 Juan Manuel Rodríguez B.
 Jma.rodríguez@gmail.com

 
Fotos por Beto Durán de Tool Kit
 

 

LA HERENCIA DE CAROLINA AMAYA

Es sábado. Me despierto a eso de las 9 de la mañana, y me pregunto ¿qué es lo que voy a escribir acerca de la charla que dio Carolina Amaya sobre «Heritage» (Herencia)», para la decimoctava versión del capítulo de Creative Mornings/Bogotá?           

De acuerdo a algunas de sus palabras, trato de recordar si soñé algo, pero nada; sueño muy poco y cuando lo hago mi subconsciente parece ingerir alguna sustancia alucinógena dando pie a sueños repletos de imágenes surreales y confusas, sin ningún tipo de edición o hilo conductor.  

Aun acostado, cierro los ojos ocasionalmente, esperando a que un sueño repentino me atrape, mientras me auto-planteo otra pregunta ¿Qué o quién me ha dejado un gran legado/herencia?

Le doy vuelta a la pregunta unos segundos, y me respondo mentalmente: «Las letras».  Creo que eso es la más sincera herencia que me ha dejado el mundo; cuanta novela, libro, ensayo, columna, noticia con la que me he cruzado, y de las cuales he podido sacar algo positivo.

¡Pero basta! No quiero hablar más sobre mí, sino acerca de la charla que nos dio Carolina Amaya; una mujer que más allá de su belleza física, desprende una muy buena energía.   

Para esto me basaré en los apuntes que tomé en mi libreta, que en algún momento perdieron cualquier tipo de orden que les quise imprimir. Esto no importa, a veces del caos también podemos recoger cosecha; así que el siguiente será el mapa de navegación para este escrito:

El «nametag» que los organizadores de Creative Mornings/Bogotá nos dieron en esta ocasión decía «Yo vengo de…». La frase o pregunta implica cosas muy obvias, como el de una mujer que decía “yo vengo de una noche loca”.  La observé y se veía de una sola pieza, ¿Cuál será su significado de noche loca?; o el de un hombre que no se complicó y escribió «Yo vengo de mí casa»; pero realmente  ¿Hasta qué punto nuestra identidad se define de acuerdo al lugar del cual venimos? Y para la explicación que dio Carolina en su charla, en parte alcanza a aplicar el conocido refrán «Aunque la mona se vista de seda mona se queda».     

Considero que la presentación de Carolina también fue un sincero y sentido homenaje a su ya fallecido mentor Armando Villegas, quien, según ella, le infundió siempre las siguientes palabras: «Carola, para valorar tus obras debes valorar tus raíces».

El Maestro Villegas le dio todo un significado conceptual a la bandera de Colombia, con las tres franjas de colores primarios. La franja roja, con unos reptiles primarios, equivale a la evolución de la mentalidad de los mismos.  La azul corresponde a una transición, donde dichos reptiles intentan subir a otro estado.  Por último esa evolución se refleja en las aves ubicadas en la franja amarilla, con el colibrí como símbolo de libertad absoluta. Por tal razón estos colores siempre están presentes en todas las obras de Carolina.  

Su apuesta artística pretende mostrar cómo los colombianos debemos sentirnos orgullosos de lo que somos y de dónde venimos; sin dejar de ver lo que está ocurriendo en el exterior, pero siempre teniendo presente que la respuesta se encuentra en nuestra patria. Carolina afirma que esto nos lleva a: «Crear identidad, aceptando lo que somos para saber a dónde vamos».    

También mencionó que «debemos reconocernos como lo hace el caracol», animal que rectifica sus pasos para poder seguir avanzando. La artista relacionó esta idea con una frase del pintor Joaquín Torres García (otra de sus grandes influencias) «para saber pintar debemos aprender a ubicarnos en la grilla».    

Carolina también agregó que no podemos evitar reconocer la violencia dentro de la que se encuentra enmarcada nuestra cultura. Una vez reconozcamos la realidad, de dónde venimos y todas las variables que definen nuestro entorno, nuestro proceso creativo será mucho más sincero, pues «la cultura se puede integrar sin miedo». De igual manera hizo énfasis en que «de nosotros depende cambiar la realidad».    

Otro punto muy importante que dejó claro, fue la importancia de los sueños en toda su obra y diario vivir; si nos fijamos bien, estos dos últimos aspectos llegan a ser lo mismo, pues se alimentan constantemente el uno del otro.  

Un proyecto en el que dedica gran parte de su tiempo, es la elaboración de un libro, donde a través de más de 500 escritos, narra sus sueños y la relación de estos con sus cuadros.   

Tras finalizar la charla, llegó la sección de preguntas, las cuales Carolina respondió de forma despreocupada; incluso la de un asistente quien a través de una crítica constructiva, antagonizó uno de sus puntos de vista.  Qué bueno que espacios como Creative Mornings/Bogotá, fomenten una libre discusión, donde a todos se nos permite expresar lo que sentimos y pensamos.

Los asistentes no paraban de preguntar, lo que evidenció la conexión que logró Carolina con el auditorio, el cual se encontraba completamente lleno, incluso con personas sentadas en el piso.  

Agradecemos nuevamente a LCI Bogotá, por el acompañamiento incondicional desde la creación del capítulo en Bogotá, a SocialColectivo por impulsar continuamente esta iniciativa y a Artesanos por brindar un desayuno muy rico, para más de 100 asistentes.

Esperamos que nos puedan acompañar para la charla programada para Agosto 15, enmarcada en el tema global el cual será «Failure», y que estará a cargo de Camilo Fidel López y Alejandro Cárdenas, fundadores de Vértigo Graffiti.

Juan Manuel Rodríguez B.

Jma.rodríguez@gmail.com

 

Fotos por Beto Durán de Tool Kit

 

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Una mirada hacia lo «nuestro»…
Para celebrar el tema global «Heritage» (Herencia) hemos invitado a la talentosa diseñadora gráfica y artista plástica Carolina Amaya. Carolina busca hacer un llamado a la comunidad creativa local para entender de qué está hecho nuestro país, de dónde viene nuestra cultura y cómo desde el diseño y la creatividad podemos apropiarnos de «lo que estamos hechos como colombianos». 
Ilustración por Olaleken Jeyifous. 
«Es momento de dejar de mirar hacia fuera en busca de referentes, y conectarnos con lo que somos: mirar hacia adentro para construir una identidad más nuestra» nos dijo Carolina, «tenemos una cultura y una historia increíblemente ricas que pasamos por alto y que nos puede dar miles de elementos para tener un estilo que nos convierta en un referente global más auténtico sin perder la conexión con lo global», agregó.
¿Qué hace Carolina Amaya?
Carolina ha trabajando como ilustradora independiente para grandes marcas como Procter and Gamble, Phillip Morris, Coca-Cola, Louis Vuitton, Fox Life y el Círculo de la Moda de Bogotá. Además fue directora de arte en Leo Burnett y como artista plástica trabajó bajo la mentoría del maestro Armando Villegas. Actualmente es directora creativa en la agencia de publicidad Sancho BBDO.
Así sus proyectos sean digitales o análogos, orientales u occidentales, ordinarios o extraordinarios en cada uno se exalta su pasión por la ilustración, la moda, la ciencia y la tecnología.
Dentro de sus intereses está el mundo de las ideas, la disciplina del oficio, y las líneas visuales extensas e inimaginadas. En esta decimoctava edición de CreativeMornings/Bogotá nos explicará el proceso creativo de algunas de sus obras, el por qué y de dónde viene su inspiración.

¿Cuándo?
Nuestro espacio anfitrión será el auditorio principal de LCI Bogotá (Carrera 13 # 75 - 74), quienes desde hace tiempo nos han apoyado incondicionalmente para desarrollar las mañanas creativas de #CMBog. ¡Gracias!
Artesanos Café este mes nos acompañará con sus tradicionales desayunos. En cada uno de sus productos se destaca el excelente oficio panadero.SocialColectivo, como todos los meses, estará detrás de la organización del evento buscando, como es su principio, conectar, colaborar y compartir para promover e impulsar ideas creativas que buscan hacer del mundo un lugar mejor.

¡Nos vemos en la mañana! :)
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Ilustración por Olaleken Jeyifous

«Es momento de dejar de mirar hacia fuera en busca de referentes, y conectarnos con lo que somos: mirar hacia adentro para construir una identidad más nuestra» nos dijo Carolina, «tenemos una cultura y una historia increíblemente ricas que pasamos por alto y que nos puede dar miles de elementos para tener un estilo que nos convierta en un referente global más auténtico sin perder la conexión con lo global», agregó.

¿Qué hace Carolina Amaya?

Carolina ha trabajando como ilustradora independiente para grandes marcas como Procter and Gamble, Phillip Morris, Coca-Cola, Louis VuittonFox Life y el Círculo de la Moda de Bogotá. Además fue directora de arte en Leo Burnett y como artista plástica trabajó bajo la mentoría del maestro Armando Villegas. Actualmente es directora creativa en la agencia de publicidad Sancho BBDO.

Así sus proyectos sean digitales o análogos, orientales u occidentales, ordinarios o extraordinarios en cada uno se exalta su pasión por la ilustración, la moda, la ciencia y la tecnología.

Dentro de sus intereses está el mundo de las ideas, la disciplina del oficio, y las líneas visuales extensas e inimaginadas. En esta decimoctava edición de CreativeMornings/Bogotá nos explicará el proceso creativo de algunas de sus obras, el por qué y de dónde viene su inspiración.

¿Cuándo?

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Artesanos Café este mes nos acompañará con sus tradicionales desayunos. En cada uno de sus productos se destaca el excelente oficio panadero.SocialColectivo, como todos los meses, estará detrás de la organización del evento buscando, como es su principio, conectar, colaborar y compartir para promover e impulsar ideas creativas que buscan hacer del mundo un lugar mejor.

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UNA MAÑANA MINIMAL
Cuando salí de mi casa pensé que no me iba rendir, pero el tiempo es único y totalmente independiente en su funcionamiento, así que llegué a La Bolera Saloon faltando 10 minutos para las 8. Divisé a Nicolás Rosso, el organizador del capítulo de Creative Mornings/ Bogotá al interior del Surtifruver que queda debajo de La Bolera, e ingresé a ese espacio con su ligero ambiente a campo y colores vivos. Lo saludé con un apretón de manos, y le mencioné un tímido “hola” a la mujer que lo acompañaba.
Noté un ligero nerviosismo en Nicolás; propio de cualquier organizador de un evento, que no quiere dejar escapar ningún detalle para que el mismo salga casi a la perfección. Él, con un teléfono celular en la mano, coordinaba al parecer con alguien de su equipo organizador la entrada de los asistentes. Después del saludo, Nicolás y su acompañante me dijeron que aún no se había habilitado el ingreso.
Di un par de vueltas por el local y me sentí algo ridículo al no tener ni un mínimo interés en comprar frutas o verduras. Finalmente decidí ubicarme en la acera Sur de la Calle 85, mientras cantaba mentalmente la canción que sonaba en mi mp3.
Después de unos minutos los asistentes comenzaron a aparecer en la entrada, algunos con ese típico gesto que pregunta en silencio “¿Aquí si es?”. Reconocí un par de caras de charlas anteriores, y establecí contacto visual con una mujer que al instante me preguntó “¿Vienes para el evento?”. Le respondí que sí, y comenzamos a conversar. Después de la introducción formal, mencionando el nombre y otro par de detalles, me contó que estudió diseño de modas. Me dijo también cómo llego a las 7:30, porque «uno nunca sabe», refiriéndose a cuánto puede durar un desplazamiento en esta ciudad que cada día se torna más caótica; nuevamente el tiempo y sus cosas.
Finalmente nos dirigimos al séptimo piso, lugar destinado para el registro previo al evento, donde nos entregaron un papelito adhesivo («Nametag») para que escribiéramos que significaba para cada uno «Minimal» o Minimalismo. La primera respuesta que se me vino a la mente fue «menos es más»; la cual instantáneamente me supo a cliché. Terminé escribiendo «menos de calidad».
En la fila me encontré con Mónica, una publicista que trabaja como «copy». Ella me contó que su jefe fue quien le dijo que asistiera al evento (el mercado laboral necesita más jefes como el de ella). Le pregunté cuál fue su definición de «Minimal», y me respondió: «Sencillez».
 Después de luchar con la pegada del adhesivo a mi camisa, empecé a caminar hacia el fondo para ubicarme al frente del presentador. En el corto trayecto, pasé al lado de la mesa de desayuno que había preparado Comapan, sobre la cual había dos grandes termos de tinto. Soy de esas personas que creen no funcionar a lo largo del día si no se toman una taza de café en la mañana, así que le pregunté a una mujer que si me podía servir un tinto. Me respondió, con una linda sonrisa, que todavía no lo habían preparado. Ante tal desilusión, continué mi camino para conseguir una buena ubicación.
Apenas me siento, a mí lado derecho queda ubicada Jessica, a quien también le pregunté su interpretación sobre «Minimal». Ella me señaló su «nametag» invitándome a leer. Me acerco un poco, pero mi miopía y astigmatismo no me permiten descifrar sus letras. Finalmente me dijo: «Exactamente lo justo y lo necesario».
Al frente, dos mujeres, interrogan mi preguntadera con su mirada, así que también les pregunté que habían escrito. Ellas alcanzaron a clasificar a una primera tanda de «nametags» más elaborados que planteaban el siguiente juego de palabras:
Menos_________________= Menos_________________
Vanesa me dijo que al principio no entendió muy bien la pregunta. Terminó colocando «Menos zona de confort = Menos Felicidad». Su amiga Natalia lo interpretó como: «Menos Café = Menos creatividad».
Después de que los organizadores repartieran los elementos de trabajo, para aquellos que nos los habían llevado, Nicolás Paris comenzó su charla.
Paris inició, exponiendo como el hecho de tener que dar una charla sobre «Minimal» en 20 minutos, le parecía una paradoja. Por lo general, siempre que vemos exponer a alguien que tiene conocimiento sobre un tema en particular, nos parece que lo hace con una resolución y sin dudar media palabra. Nicolás en un acto de sinceridad, la cual considero que encierra en si una actitud «Minimal», nos confesó que en ese justo momento los nervios lo estaban matando.
Empezó, por donde creo que todos queríamos, a dar un par de definiciones sobre «Minimal»: Una actitud y no una idea; deshacer, destruir y desaprender; ir para atrás o en reversa (encontrar diferentes posibilidades de lo obvio).
Después nos comentó que le parece fascinante cuando el murmullo de un grupo de personas crece, como el que estaba ocurriendo precisamente en ese instante, hasta que se convierte casi en un ruido constante, y como el no interrumpirlo es bello, porque es dejar a la deriva del ambiente lo que pueda suceder.
Antes de abordar al ejercicio con la cinta, tijeras y tiras de papel, Nicolás dió, desde mi punto de vista, una de las mejores definiciones del tema del mes: «Minimal hace relación a todo lo tonto y lo obvio». A esto es a lo que me refería con la sinceridad, actuar humildemente y sin pretensiones, en un mundo tan apresurado, lleno de maldad y envidia; a la larga actuar de forma «tonta», creo que es una apuesta limpia a ser sincero.
El ejercicio consintió en que cada uno tenía que crear una cinta de Moebius, en las palabras del presentador: «Crear un infinito por cada persona». Este tipo de cinta resulta ser binaria, es decir, pierde su dimensión y no se logra distinguir su parte interior de la exterior; al final casi todos (yo no, en uno de los pasos del ejercicio corté la cinta mal y no lo pude terminar) pudieron decir que sostuvieron el infinito en una de sus manos.
La conclusión final de Nicolás Paris sobre el ejercicio, es que la actitud humana de comprender, encierra en si un querer destruir las cosas. Y al igual que la cinta de Moebius entre más la intentamos descifrar o desmenuzar lógicamente esta se sigue expandiendo.
Volteé a mirar a mi lado y vi a muchos de los asistentes con caras de alegría al haber realizado el ejercicio sin ningún contratiempo. Miré nuevamente mi tira de papel, sonreí, la arrugué y la metí en mi bolsillo; por alguna razón sentí que debía, por lo menos por un par de horas, conservar ese intento de infinito conmigo.Una de las últimas frases de Nicolás para encerrar o concluir todo, fue: «Para crear hay que destruir. No acumular conocimiento sino ir a la acción».
Gracias a La Bolera Saloon por brindarnos un espacio tan ameno para la charla sobre «Minimal», a Comapan por el patrocinio del desayuno con su nueva línea de muffins y a LCI Bogotá por continuar con ese apoyo incondicional al capítulo de Creative Mornings/ Bogotá.

Los esperamos con la misma buena energía de siempre para la charla de este mes, la cual tendrá como tema «Heritage» (Herencia); a cargo de Carolina Amaya, diseñadora gráfica y artista plástica.


                                                                        
                                                                                      Juan Manuel Rodríguez B.
                                                                                      jma.rodriguez@gmail.com

UNA MAÑANA MINIMAL

Cuando salí de mi casa pensé que no me iba rendir, pero el tiempo es único y totalmente independiente en su funcionamiento, así que llegué a La Bolera Saloon faltando 10 minutos para las 8. Divisé a Nicolás Rosso, el organizador del capítulo de Creative Mornings/ Bogotá al interior del Surtifruver que queda debajo de La Bolera, e ingresé a ese espacio con su ligero ambiente a campo y colores vivos. Lo saludé con un apretón de manos, y le mencioné un tímido “hola” a la mujer que lo acompañaba.

Noté un ligero nerviosismo en Nicolás; propio de cualquier organizador de un evento, que no quiere dejar escapar ningún detalle para que el mismo salga casi a la perfección. Él, con un teléfono celular en la mano, coordinaba al parecer con alguien de su equipo organizador la entrada de los asistentes. Después del saludo, Nicolás y su acompañante me dijeron que aún no se había habilitado el ingreso.

Di un par de vueltas por el local y me sentí algo ridículo al no tener ni un mínimo interés en comprar frutas o verduras. Finalmente decidí ubicarme en la acera Sur de la Calle 85, mientras cantaba mentalmente la canción que sonaba en mi mp3.

Después de unos minutos los asistentes comenzaron a aparecer en la entrada, algunos con ese típico gesto que pregunta en silencio “¿Aquí si es?”. Reconocí un par de caras de charlas anteriores, y establecí contacto visual con una mujer que al instante me preguntó “¿Vienes para el evento?”. Le respondí que sí, y comenzamos a conversar. Después de la introducción formal, mencionando el nombre y otro par de detalles, me contó que estudió diseño de modas. Me dijo también cómo llego a las 7:30, porque «uno nunca sabe», refiriéndose a cuánto puede durar un desplazamiento en esta ciudad que cada día se torna más caótica; nuevamente el tiempo y sus cosas.

Finalmente nos dirigimos al séptimo piso, lugar destinado para el registro previo al evento, donde nos entregaron un papelito adhesivo («Nametag») para que escribiéramos que significaba para cada uno «Minimal» o Minimalismo. La primera respuesta que se me vino a la mente fue «menos es más»; la cual instantáneamente me supo a cliché. Terminé escribiendo «menos de calidad».

En la fila me encontré con Mónica, una publicista que trabaja como «copy». Ella me contó que su jefe fue quien le dijo que asistiera al evento (el mercado laboral necesita más jefes como el de ella). Le pregunté cuál fue su definición de «Minimal», y me respondió: «Sencillez».

 Después de luchar con la pegada del adhesivo a mi camisa, empecé a caminar hacia el fondo para ubicarme al frente del presentador. En el corto trayecto, pasé al lado de la mesa de desayuno que había preparado Comapan, sobre la cual había dos grandes termos de tinto. Soy de esas personas que creen no funcionar a lo largo del día si no se toman una taza de café en la mañana, así que le pregunté a una mujer que si me podía servir un tinto. Me respondió, con una linda sonrisa, que todavía no lo habían preparado. Ante tal desilusión, continué mi camino para conseguir una buena ubicación.

Apenas me siento, a mí lado derecho queda ubicada Jessica, a quien también le pregunté su interpretación sobre «Minimal». Ella me señaló su «nametag» invitándome a leer. Me acerco un poco, pero mi miopía y astigmatismo no me permiten descifrar sus letras. Finalmente me dijo: «Exactamente lo justo y lo necesario».

Al frente, dos mujeres, interrogan mi preguntadera con su mirada, así que también les pregunté que habían escrito. Ellas alcanzaron a clasificar a una primera tanda de «nametags» más elaborados que planteaban el siguiente juego de palabras:

Menos_________________= Menos_________________

Vanesa me dijo que al principio no entendió muy bien la pregunta. Terminó colocando «Menos zona de confort = Menos Felicidad». Su amiga Natalia lo interpretó como: «Menos Café = Menos creatividad».

Después de que los organizadores repartieran los elementos de trabajo, para aquellos que nos los habían llevado, Nicolás Paris comenzó su charla.

Paris inició, exponiendo como el hecho de tener que dar una charla sobre «Minimal» en 20 minutos, le parecía una paradoja. Por lo general, siempre que vemos exponer a alguien que tiene conocimiento sobre un tema en particular, nos parece que lo hace con una resolución y sin dudar media palabra. Nicolás en un acto de sinceridad, la cual considero que encierra en si una actitud «Minimal», nos confesó que en ese justo momento los nervios lo estaban matando.

Empezó, por donde creo que todos queríamos, a dar un par de definiciones sobre «Minimal»: Una actitud y no una idea; deshacer, destruir y desaprender; ir para atrás o en reversa (encontrar diferentes posibilidades de lo obvio).

Después nos comentó que le parece fascinante cuando el murmullo de un grupo de personas crece, como el que estaba ocurriendo precisamente en ese instante, hasta que se convierte casi en un ruido constante, y como el no interrumpirlo es bello, porque es dejar a la deriva del ambiente lo que pueda suceder.

Antes de abordar al ejercicio con la cinta, tijeras y tiras de papel, Nicolás dió, desde mi punto de vista, una de las mejores definiciones del tema del mes: «Minimal hace relación a todo lo tonto y lo obvio». A esto es a lo que me refería con la sinceridad, actuar humildemente y sin pretensiones, en un mundo tan apresurado, lleno de maldad y envidia; a la larga actuar de forma «tonta», creo que es una apuesta limpia a ser sincero.

El ejercicio consintió en que cada uno tenía que crear una cinta de Moebius, en las palabras del presentador: «Crear un infinito por cada persona». Este tipo de cinta resulta ser binaria, es decir, pierde su dimensión y no se logra distinguir su parte interior de la exterior; al final casi todos (yo no, en uno de los pasos del ejercicio corté la cinta mal y no lo pude terminar) pudieron decir que sostuvieron el infinito en una de sus manos.

La conclusión final de Nicolás Paris sobre el ejercicio, es que la actitud humana de comprender, encierra en si un querer destruir las cosas. Y al igual que la cinta de Moebius entre más la intentamos descifrar o desmenuzar lógicamente esta se sigue expandiendo.

Volteé a mirar a mi lado y vi a muchos de los asistentes con caras de alegría al haber realizado el ejercicio sin ningún contratiempo. Miré nuevamente mi tira de papel, sonreí, la arrugué y la metí en mi bolsillo; por alguna razón sentí que debía, por lo menos por un par de horas, conservar ese intento de infinito conmigo.Una de las últimas frases de Nicolás para encerrar o concluir todo, fue: «Para crear hay que destruir. No acumular conocimiento sino ir a la acción».

Gracias a La Bolera Saloon por brindarnos un espacio tan ameno para la charla sobre «Minimal», a Comapan por el patrocinio del desayuno con su nueva línea de muffins y a LCI Bogotá por continuar con ese apoyo incondicional al capítulo de Creative Mornings/ Bogotá.

Los esperamos con la misma buena energía de siempre para la charla de este mes, la cual tendrá como tema «Heritage» (Herencia); a cargo de Carolina Amaya, diseñadora gráfica y artista plástica.

                                                                        

                                                                                      Juan Manuel Rodríguez B.

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«Minimal es deshacer, destruir y desaprender» Nicolás Paris

La familia de CreativeMornings/ Bogotá nos reunimos una vez más para disfrutar una mañana creativa junto a Nicolás Paris quien nos hablo de «Minimal» en esta decimoséptima edición.  

Más que una charla, fue una serie de ejercicios que abrieron nuestra mente para deshacer, destruir y desaprender. Unas tijeras, cinta adhesiva y dos tiras de papel fueron suficientes para construir el infinito y sostenerlo sobre nuestras manos.

Para Nicolás «Minimal se trata de una actitud, una idea. Tener la posibilidad de no acumular y transformar lo que hay alrededor». Fue así como aprendimos a utilizar el mínimo de materiales para a dar un giro de 180º y destruir nuestros conocimientos para empezar hacer cosas nuevas. 

Todos los asistentes nos divertimos con las dos líneas de bolos y las mesas de billar de La Bolera Saloon, mientras disfrutábamos de los deliciosos muffins de Comapan. ¡Gracias nuevamente a LCI Bogotá y Social Colectivo por su apoyo y a nuestros voluntarios, sin ustedes nuestros eventos no serían posibles!.

Las fotos fueron tomadas por Beto Durán y puedes ver el álbum completo en Flickr y una selección en Facebook.

En nuestra próxima edición nuestra invitada especial será Carolina Amaya, diseñadora gráfica y artista plástica, quién nos hablará de «El surrealismo cundiboyacence» bajo el tema global  «Heritage» (Herencia). Su charla busca hacer un llamado a la comunidad creativa para que retomemos lo que somos como colombianos, de qué está hecho nuestro país y de dónde venimos para encontrar hacia dónde vamos.

¡Nos vemos una mañana de julio!

 

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¿- = …? Esa fue la pregunta que nos respondieron todos los asistentes a este minimalista #CMBog #CreativeMornings. by bogota_cm

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Gracias nuevamente a nuestro espació anfitrión @labolerasaloon. Disfrutamos de una excelente mañana creativa de #CMBog 😃 by bogota_cm

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La familia de #CMBog estamos disfrutando de los geniales bolos de @labolerasaloon 😃 by bogota_cm

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Todos quieren probar los nuevos sabores de Muffins Comapan #CMBog #CreativeMornings! by bogota_cm

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Disfrutando de nuestro #CMBog con toda la comunidad local y #NicolásParis en @labolerasaloon by bogota_cm

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